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Retiro de los Seminaristas

Los seminaristas llevamos en mente aquellas palabras de Su Santidad Pio XI: “La santidad de la vida es la primera y más importante cualidad del sacerdote; sin ella las demás cualidades poco valen; con ella aun cuando las demás no son eminentes, puede realizar maravillas.”


De aquí que para hacer un examen interior del alma, para ver cómo vamos en el camino de santidad, recibimos los retiros espirituales anual y mensualmente.


El retiro anual.- se realiza al iniciar el año académico, y el tiempo de duración es de una semana, para ello suele venir un sacerdote predicador, ya sea de aquí de la arquidiócesis o de otra, quién estará a cargo de dirigir el retiro. Dicha actividad consiste sobre todo en repasar todas las virtudes que tuvo nuestro Señor Jesucristo, meditar su vida, y aplicarla a la nuestra. El  retiro suele concluir con una confesión general, es decir una vez reflexionado sobre cómo vamos en nuestra vida, acudimos al sacramento de la reconciliación y nos confesamos de todos los pecados que recordemos desde que hemos tenido uso de razón, enseguida hacemos propósitos para mejorar durante el año, claro que todo esto bajo la tutoría del director espiritual, aquel  sacerdote quien nos asesora espiritualmente.


Los retiros mensuales.- se realizan el primer sábado de cada mes, siempre con la intención de aunarnos más a nuestro Señor; inicia el viernes por la noche, luego de la oración de la Liturgia de la Horas, (completas) y concluye con el almuerzo del día sábado. 

Lo que caracteriza a estos retiros son la manera cómo se lleva a cabo: todos los retiros, ya sea el anual o los retiros mensuales, se hacen en absoluto silencio, en donde nosotros permanecemos callados, y nuestra mente está solamente preservada para hablar con Dios, aparentemente parece algo aburrido o desesperante; pero cuando uno conoce el amor de Dios, se da cuenta que no es así, el tiempo queda corto, y uno desearía que no se acabe el retiro, pues el alma se aparta del mundo y está unido a su creador, la sensación humana que se podría aproximar es, como cuando dos jóvenes enamorados están en su primera cita y no se percatan ni del tiempo que transcurre, ni de lo que piensen los demás; sino que  solo les interesa estar juntos; pues el ambiente de los retiros espirituales que solemos hacer, si lo hacemos bien, pues es un millón de veces más fuerte que aquel ejemplo. Y si aun no quedaste convencido, anímate a hacer un retiro en absoluto silencio y verás que Dios habla despacito, y no querrás alejarte de él, pues es tu alma la que goza, y no tu cuerpo.



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